domingo, 22 de junio de 2008

Rojo atardecer

Era el día más esperado por los chavos pero, paradójicamente, también fue el último de sus vidas. El relajo estaba planeado y marcaba el inicio de sus vacaciones que, en este caso, no llegarían a disfrutar. Juventud, música, algarabía y un operativo policial tercermundista se conjugaron para dar la nota trágica del día. Así comenzó el fin de semana al norte de la ciudad.

News Divine se llamaba el lugar. Y se deberá esperar a que la memoria de la gente se pierda entre los nubarrones del tiempo para ver abierto nuevamente el establecimiento con otro nombre y, desde luego, con un nuevo amparo, ya que sus cuatro previas clausuras han servido de poco porque los negocios “debajo del agua” pueden más que cualquier papel.

¿Que ahí se vendían y consumían drogas, y la corrupción se movía a sus anchas? Eso no es noticia, lo malo es que ahora “la cuota” pagada fue mayor: vidas humanas que ahora yacen acostadas en una plancha metálica y con el cuerpo cubierto por una sábana blanca.

Versiones hay muchas, y créale a la que usted quiera. Los argumentos van de un lado para el otro, y por supuesto, nadie fue el responsable. Que si el DJ anunció el operativo, apagó la música y alentó a salir del antro; que si la policía cerró la única puerta del lugar, de apenas dos metros de ancho, donde estaban casi mil jóvenes; que si el gas lacrimógeno hizo su presencia... explíquenselo y convenzan a los padres de familia que a partir de ahora verán una recámara vacía en sus hogares. ¿Asunto sencillo?

Lo más alarmante del caso, independientemente de las vidas arrancadas sin explicación lógica, es que aún no se aprende la lección. Hace ocho años fue el incendio del Lobohombo, hoy fue una estampida humana cuya conclusión arrojó la muerte de varios jóvenes y algunos policías, ¿mañana qué sigue? Ah, pero eso sí, “hubo algunos errores en el operativo”, “usted disculpe, cancelaremos el lugar”, mágicos argumentos para tranquilizarnos, ¡cómo no! Sin olvidar la burocracia y mentiras que soportaron los padres de los hoy fallecidos en el SEMEFO, cuando la necropsia dictaba asfixia como la causa de muerte.. Me pregunto entonces si golpes y moretones visibles en un cuerpo son producto de una “asfixia”, seguramente por eso reprobé el curso de primeros auxilios en la secundaria. Por favor, ¡con esos cuentos a otra parte!

Ayer leía el comentario de una persona en un diario electrónico, y mencionaba que las revisiones a antros estarán a la orden del día y ahora sí todo permanecerá en regla. Claro, después del niño ahogado, a tapar el pozo... hasta que otra mala nueva se haga presente. Ojalá me equivoque.

viernes, 20 de junio de 2008

... siempre

Para dedicarte algunas líneas pensé en adornar mis letras y escribir cuanto adjetivo garigoleado llegase a mi mente, pero tu renuncia a toda apariencia y fingimientos lo descubriría de inmediato y entonces el maquillaje literario terminaría por aburrirnos. Olvidemos pues semejante intento y mejor invoquemos la táctica del maestro Benedetti, que consistía en ser franco y no vendernos simulacros. Sería un mejor comienzo.

Pues bien, empezaré con una confesión personal: supe de tu existencia hace un par de semanas. Llamaste mi atención entre un mundo periodístico cuyas calamidades y desgracias son el pan de cada día, y después de algunos vistazos a tu blog y los recortes de una página fechada en martes y jueves de una semana cualquiera, acabé sentado frente al monitor escribiendo como tú también lo haces a menudo.

Si me preguntaras el objetivo de estos párrafos dedicados a tu persona, te respondería con sinceridad que después de más de 10 líneas escritas aún no lo sé. Tal vez pueda enumerar una y otra cualidad de forma de ser y enfrentar la vida, pero mucho me temo que alguien más se me ha adelantado en ese renglón, por lo tanto sólo me limitaré a decirte que hoy, en este espacio, inauguras la sección de “blog no crítico o satírico” que mucho me ha dado para visitar estos rumbos electrónicos.

Tu nombre inscrito en el raiting virtual seguramente es la envidia de muchos y no es para menos, porque más allá de mostrarte tal cual eres, reflejas en tus letras un estilo tan peculiar que complementa aquello físicamente visible... “eres lo que escribes”, diría sin temor a equivocarme.

También admito mi admiración por defender de forma tan especial lo que otros tachan de incorrecto. Hacen falta más “güeritas” que apenas pasan las dos décadas de edad y que vayan por la vida sin auto-censura, fiel a sus convicciones sin dañar a terceros y, más aún, disfrutando lo que practican cotidianamente.

Y si las heroínas modernas existen, a partir de ahora he archivado tu nombre en esa carpeta personal. Mientras la vida te dé para continuar haciendo lo que te plazca y de rebote nos desprenda una sonrisa o mínima reflexión, yo estaré agradecido por ello.

Todos deberíamos tener un manifiesto como el tuyo, para pregonar con toda certeza el porqué de nuestro andar por esta Tierra y encontrarle sentido a lo que muchas veces vivimos de cabeza.

Cuentas ya con un bloguero para leerte, y entre cientos más —tal vez miles— alguien seguirá tus episodios diarios cual si fuera la mejor serie televisiva que en mis años pubertos no solía perderme, y todo para repetir la misma moraleja de “irse a dormir con más decisiones que ayer, pero menos que mañana”.

viernes, 6 de junio de 2008

En busca de la muerte

Eso de recorrer tiendas en centros comerciales no se me da, e incluso admito que la flojera se apodera de mi ser con tan sólo pensar en ello. Y si no lo hago en México, menos me sucedería en otros países. En muchos casos se puede despilfarrar dinero comprando chuchería y media con el pretexto de lo “exclusivo”, para que en poco tiempo el artículo en cuestión termine arrumbado en un clóset o debajo de la cama.

Pero eso sí, hay de shoppings a shoppings. Ayer me enteré de uno que llamó mi atención, y cómo no, si la ciudadana australiana mencionada en la nota pagó 2,860 dólares para venir a México porque alguien le prometió encontrar aquí algo que en otros lugares del mundo no resulta sencillo: el Pentobarbital. Y no se trata de una nueva plaza comercial o una zona exclusiva para adquirir prendas de moda, sino más bien de un frasco que contiene a la muerte misma.

¿Se imagina usted a personas extranjeras, con mapa en mano, buscando farmacias veterinarias para encontrar el líquido que proporciona en 60 minutos una muerte sin dolor? ¿Dónde cree que es posible adquirir el susodicho frasco gracias a las leyes tan flexibles? Adivinó…en tierra azteca.

Resulta pues que activistas a favor de la eutanasia han propagado la noticia de la “opción mexicana”. Se trata de una droga de uso veterinario que ofrece a las mascotas una muerte sin dolor, algo así como una sobredosis de anestesia provocadora del sueño antes de detener el sistema respiratorio. Y si en perros funciona, ¿quién dijo que en humanos no?

Esto abre nuevamente el debate sobre el tema, y aunque podemos pasar horas y horas para decidir qué es “lo bueno” en este caso, en realidad no llegaríamos a ninguna conclusión, porque la palabra eutanasia existe tanto en los diccionarios médicos, como en los políticos, religiosos y morales… ahí el detalle.

Sólo quienes han vivido de cerca una situación de esta magnitud saben el tamaño del problema, sin embargo, los seres humanos de este planeta no estamos exentos a reflexionar acerca de él. Por eso hoy tengo más dudas que respuestas: ¿los que hacen las leyes habrán pasado por algo así?, ¿cuál sería entonces su postura? Nosotros no decidimos nacer, ¿pero podemos decidir cómo y cuándo morir? ¿Dónde queda la voluntad de un enfermo terminal y quién mejor que él para conocer el dolor al cual se enfrenta? ¿Qué es más inhumano: la agonía o interrumpir una vida sin vida?

Y así como Michael Irwin, ex director médico de las Naciones Unidas, planea traer este año a México a una docena de británicos para adquirir la sustancia, ¿cuántos más considerarán a partir de ahora venir a estos rumbos para comprar el frasco etiquetado? Paradojas de este mundo… en este instante me viene a la mente la publicidad de una empresa de seguros cuyo slogan dice: “Cuidamos lo que amas de la vida”. ¿El Pentobarbital sería entonces la contraparte? ¿Acaso su slogan diría: “Cuidamos que mueras cuando ya no puedas amar la vida”?... cuestión de enfoques.

jueves, 22 de mayo de 2008

Historia de México (lado B)

Hace mucho tiempo no hojeo un libro de texto de educación primaria o secundaria, aunque seguramente los temas no han cambiado demasiado desde que debía estudiarlos como parte de mi formación académica. Uno de ellos en particular, el de historia, me ha causado curiosidad desde hace años y no por sus páginas plagadas de héroes y villanos, sino porque jamás nos mencionaron algo más allá de lo “oficial”.

Hoy mientras iba rumbo al trabajo, en la radio escuchaba una charla donde se relataba la verdadera historia de la Corregidora, personaje famoso de la independencia nacional a la que se le rinden honores, acompañada de otros más, cada 15 de septiembre en suelo mexicano. ¿Quién no ha escuchado el “grito” desde Palacio Nacional donde se ensalza a una lista de héroes que nos dieron patria y libertad? Pues Josefa Ortiz de Domínguez es una de ellas, y este día, como bien lo dijo el locutor de esa estación radiofónica, me han derribado una imagen más.

Pasaje conocido por muchos es la conspiración donde dicho personaje femenino escuchó que el movimiento había sido descubierto, y córrele a avisarle a Ignacio Allende para que se pusiera las pilas y diera por inaugurada la batalla en contra de los españoles que ninguneaban a los indígenas nacionales. Era momento para tomar las armas y enfrentar a cuanto enemigo se pusiera enfrente No había tiempo que perder. Entonces la revuelta comenzaba y a la señora se le apartaba su lugar en la historia.

Maravillosa trama, excelente guión y excepcionales actuaciones… pero cuando la neta del planeta se revela, tremenda decepción para algunos. Resulta pues que la Corregidora le ponía el cuerno a su marido con Nachito Allende, y más aún, esperaba un hijo de él, así como lo lee. Y aquello de dar el pitazo a su amante porque el movimiento independentista había sido descubierto, más bien resultó ser el aviso de que ya los habían cachado derramando pasión extramarital.

Pero como a los niños de primaria no les pueden contar semejante historia, mejor le arreglan un poquito el asunto a los héroes nacionales y los ponen en un altar del cual no pueden bajarse, porque supuestamente les debemos la patria que hoy día tenemos. Tampoco pueden decirles que doña Josefa, consecuencia de su infidelidad, fue enviada a un convento donde tuvo a su hijo Nacho Jr., ni de sus cartas donde reflejaba el tremendo dolor al saber que a Allende le habían dado cuello (literalmente) para dejar su cabeza de adorno en una esquina de la guanajuatísima Alhóndiga de Granaditas.

Así que el lado B de la historia, para mí, resulta más interesante que aquello contado a los niños en las aulas, porque más allá del toque romántico y heroico que raya en lo hollywoodense, muestra a los personajes tal y como son: humanos como todos, con virtudes y defectos, y en ocasiones hasta con detalles curiosos y sorprendentes… ¿o sabía usted que el cura Miguel Hidalgo tuvo siete hijos con diferentes mujeres e incluso Allende trató de envenenarlo porque hacía verdaderas matanzas y obligaba a la gente a llamarlo “mi Ilustrísimo”?, ¿o que los niños héroes, a la hora de la invasión a Chapultepec, estaban castigados porque se habían pasado de copas, e incluso que Juan Escutia (el aventado envuelto en la bandera) ni siquiera estaba registrado en la milicia?

Y a pesar de las mentiras verdaderas, terminaré este post recordando un par de detalles al respecto de historias en tela de juicio: el primero, cuando Lisa Simpson descubre que el fundador de su ciudad era todo menos el héroe conocido por la gente, y cuando está a punto de revelar la verdad se arrepiente porque la simple idea del personaje y su historia mantienen unidas a las personas y les otorga identidad; y el segundo, un fragmento de una canción que dice: “una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida”… y si no fuera así, ¿cuál sería le pretexto del 15 de septiembre con su algarabía de fiesta mexicana?

Ah, pero eso sí, quien no conoce el pasado está condenado a repetirlo. Nosotros decidimos.

jueves, 17 de abril de 2008

El día que me aventaré al periférico

El martes 15 de abril tomé la decisión. No fue fácil, desde luego, porque un asunto así no se toma a la ligera y se requiere valor para afrontarlo. Desde hace tiempo lo tenía planeado y ahora sí estoy decidido a hacerlo. Ya no hay vuelta atrás.

Sí, el domingo 15 de junio me aventaré al periférico. Sé que se necesitan agallas porque no es cosa sencilla, pero estoy totalmente seguro de quererlo. A estas alturas de la vida siento esa necesidad y múltiples circunstancias me han orillado a ese límite.

Debo admitir también que he realizado varios intentos anteriormente en distintos puntos de la ciudad de México, y, si bien no fueron tan extremos, en esta ocasión será definitivo y voy por todo.

En mi casa aún no lo saben pero pronto se enterarán. Algunos amigos no creen que lo haré, pero otros más conocen mi grado de locura y lo han tomado muy en serio. Ahora mismo he comenzado a prepararme mentalmente porque ese punto será fundamental para lograrlo.

Siento nerviosismo y un poco de ansiedad. No importa, ese día está marcado en mi calendario para realizar lo que ya he previsto. Nadie me sacará la idea de la cabeza. Aunque más de uno trate de impedirlo, no verán en mí una dosis de arrepentimiento.

Y más aún, me aventaré a los carriles centrales, donde mucha gente me observará y será testigo de mi acto. Vestiré una playera blanca, un pants azul y mis tenis de siempre, atuendo cabalístico y con gran significado para mí, que me ha acompañado por mucho tiempo en mis mejores momentos.

Cuando el reloj marque las 8 de la mañana de ese día, la decisión se convertirá en realidad. No habrá marcha atrás. Pero desde ahora les agradezco a todos aquellos que me entienden, que saben por qué haré esto, pero sobre todo que me apoyan.

Sí, la carrera del Día del Padre me espera con su clásica ruta del Bosque de Tlalpan a la glorieta de Vaqueritos, ida y vuelta. Desde luego sus 21 kilómetros no serán sencillos pero ya me estoy preparando física y mentalmente para ello. En otras ocasiones he participado en carreras de menor distancia en varios lugares del DF, pero esta vez la prueba será mayor.

Hace tres meses en Veracruz me enfrenté con la misma distancia, aunque el nivel del mar otorga ventajas que la ciudad de México no proporciona (altura, contaminación, altimetría, etc.), por lo que el reto propone más dificultades.

Así que la vía rápida me espera. Ahí, mucha gente me verá pasar entre 10 mil participantes y espero terminar debidamente. El martes 15 me inscribí y mi participación ya está asegurada… Sí lectores blogueros, me aventaré a correr ese medio maratón con ruta trazada en el periférico sur. ¿Ustedes gustan?

miércoles, 2 de abril de 2008

Rapidín

¿Qué dura tres minutos? Una canción, la lectura de una página de un libro, una llamada telefónica, la redacción de un e-mail o una visita al WC... ah, y olvidaba algo más que a partir de hoy forma parte de la lista de los 180 segundos: un acto sexual.

Resulta que tres vueltas de las manecillas en el reloj son suficientes para un encuentro “adecuado”, según dijeron especialistas estadounidenses y sus colegas de Canadá, quienes investigaron cuánta pila se requiere para la mejor de las travesuras que todo ser humano puede llevar al cabo con otro más del sexo opuesto (o con lo que se deje, en estos tiempos uno ya ni sabe). Da coraje saber que la ciencia a veces es tan drástica. En vez de ofrecer opciones para hacer más rentable el “aquello entre dos sujetos”, ha de poner en evidencia que más de 30 minutos es un exceso en semejante acto.

Cuando leí la nota decidí hacer una prueba (no en sentido literal, por su puesto, no lo andaría pregonando): tomé el tiempo requerido para cambiarme de ropa, digamos, de la de trabajo al atuendo para dormir. El resultado: tres minutos con 45 segundos. Suponiendo entonces que tuviera novia y decidiera ponerme el cuerno, en menos de lo que me pongo la pijama ella ya hubiera hecho de las suyas y yo ni en cuenta... ah, pero eso sí, como estuvo dentro del rango de tiempo, hubiera sido una “infidelidad saludable”.

De verdad la ciencia a veces me sorprende. Ya me imagino a la pareja discutiendo el protocolo: “¿cómo será hoy: “corto”, “adecuado”, “deseable” o “demasiado largo”? Ya sé, hagamos un sorteo y lo que salga primero”.

¿Quién iba a pensar que para algo que debe disfrutarse plenamente (cuando es por acuerdo mutuo) hasta el cronómetro juega su papel? Un acto sexual debe ser placentero y para ello se necesita una dosis de creatividad e imaginación en pareja. Igualmente es cierto que un “rapidín” suele ser divertido y más cuando no es tan planeado o se hace en lugares poco comunes (ME HAN DICHO). Como sea, ponerle tiempo a estos detalles parece aburrido cuando lo menos importante para hacerlo es justamente un reloj, sin embargo, la ciencia le busca motivos a todo y ésta no es la excepción.

Y ahora que está próximo el horario de verano cabría preguntarse: ¿y si a alguien se le ocurre hacer “la prueba del amor” a las dos de la mañana? ¿Cuánto dirá que duró aquello? ¿Una hora? O más bien el argumento sea válido para decir que no hizo nada, porque esos 60 minutos vagarán en el limbo temporal. Eso sí sería digno para tema de investigación.

Pero por hoy dejo las letras porque ya estoy completamente frustrado, ¿y cómo no? si con los 20 minutos que le dediqué a este post bien pude haber practicado 6.66 “travesuras” según el punto de vista de la ciencia. Aunque pensándolo bien, al diablo con el reloj, esto dura lo que tiene que durar. Para medir tiempos están las competencias atléticas y no algunas cosas que requieren más atención y detalles... bueno, eso me dijo el primo de un amigo.

martes, 1 de abril de 2008

Más allá

Tengo ganas de gritar
y mi boca esta cerrada
no tenía nada que ocultar
y nadie me ocultaba nada

Hay algo más o algo menos
me da igual lo mal o bueno
dejar morir, dejar vivir

Estoy hundiéndome en la oscuridad del mar
aquí no hay aire pero al fin podré llegar

Más allá
espero un sol que me llevará sin temer volar
donde un sueño es realidad
más allá
podré mentirle a mi corazón sin tener razón
más allá no miente la verdad

Tengo ganas de brillar
y mi luz está apagada
no tenía a nadie a quien culpar
y nadie culpabilizaba

Hay algo más o algo menos
me da igual si más o menos
dejé morir, dejé vivir

Estoy hundiéndome en la oscuridad del mar
aquí no hay aire pero al fin podré llegar

Más allá
espero un sol que me llevará
sin temer volar
donde un sueño es realidad

Más allá
podré mentirle a mi corazón sin tener razón
más allá no miente la verdad

Hermanos del viento comparten la razón
en cada momento que el tiempo desdeñó

Vientos desde el más allá
despierta el sol que me llevará
sin temer volar
donde un sueño es realidad

Más allá
podré decirle a mi corazón
sin tener razón
más allá no miente la verdad

La Ley

Mayo

Te escribo desde la trinchera del silencio, aquí donde el recuento de los daños pasa factura a punta de recuerdos, nostalgias y preguntas ...